La guerra contra los cárteles de droga en México, mejor conocido por los estadounidenses como “La Tercera Guerra”, es la evidencia de que ahora sí, existe la preocupación por los altos niveles de violencia que se vive en el país y a su vez, que amenazan la seguridad de la sociedad mexicana.
Otra comprobación de Estados Unidos ya considera que estamos en una situación sería son las palabras pronunciadas en el mes de febrero del año 2011 por el Subsecretario de la Armada estadounidense, el doctor en Ciencias Políticas Joseph Westphal, en el Instituto Hinckley de Política de la Universidad de Utah (fundado en 1965).
Antes de retractarse, ya que regresó a Washington, el funcionario había dicho: “México es un país rico y es un país importante, entonces, pienso que tenemos que poner mucha más atención a lo que está ocurriendo ahí”.
¿Y qué es lo que ocurre en México, según el alto funcionario estadounidense?
“Como todos ustedes saben existe un tipo de insurgencia en México con los cárteles de la droga justo en nuestra frontera. Esto es quizás una opinión personal, pero que ciertamente he compartido con personas en la Casa Blanca y en otros lugares: esto no se trata sólo de drogas e inmigrantes ilegales, esto se trata potencialmente de latoma de un gobierno por parte de individuos que tienen una agenda distinta (el tráfico de drogas y otras actividades ilegales).
“Lo que yo no quiero”, agregó el funcionario en el evento, “es estar alguna vez en una situación en la que tengamos que enviar soldados a pelear contra una insurgencia en nuestra frontera”.
La advertencia lanzada por el Subsecretario de la Armada es nada ambigua: o Estados Unidos se apresura para ayudar a México a vencer la inseguridad, la violencia y la impunidad que se ha apoderado de nosotros, o después estarán ellos en la misma situación en la que estamos nosotros hoy.
Estados Unidos no piensa quedarse de brazos cruzados, de hecho ya empezó a tomar acciones, algunas yendo en contra de nuestra soberanía nacional como el caso del operativo “Rápido y Furioso” en donde se introdujeron dos mil armas de manera ilegal en nuestro país para conocer su destino final y el uso que se les daría a las mismas.
Tampoco podemos el hecho de que el retiro de las tropas de en Ciudad Juárez fue una estrategia planeada y tomada por la presión de Washington sobre nuestro gobierno. Pero a Felipe Calderón no le importa que se pisotee nuestra soberanía ya que en el mes de febrero de este año autorizó que aviones no tripulados tipo Global Hawk de las Fuerzas Armadas estadounidenses realizaran vuelos sobre territorio mexicano a más de 10 mil metros de altitud al menos desde febrero de este año, de espaldas a la sociedad, con la finalidad de localizar las redes de narcotraficantes.
Si bien, México entero no es aún un Estado fallido, aunque Estados Unidos opina lo contrario, indiscutiblemente hay ciudades fallidas dentro de nuestra Nación, y éstas son cada vez más en lugar de menos.
Existen muchas víctimas de la situación por la que atraviesa nuestro país, entre las que se encuentran una gran cantidad de jóvenes, el futuro de nuestro país, inocentes abatidos por las balas y granadas del narcotráfico en los antros, en las calles y en festejos domiciliarios o deportivos.
Estas son las víctimas de la “Guerra de Calderón”, como se le conoce aquí en México, o daños colaterales como algunos funcionarios públicos han llamado a toda esta gente. Tristemente hay regiones enteras de nuestro país que se han colapsado, sobre todo en las zonas rurales fronterizas. En este sentido, en la lucha que ha emprendido el Gobierno de Felipe Calderón contra los grupos delictivos ha perdido territorio.
A pesar de tener cierto éxito en la captura de algunos capos, no se ha traducido en una disminución de la violencia, ni ha aminorado la influencia de estos grupos delictivos sobre las comunidades, al contrario, dichas comunidades se encuentran aterrorizadas y muchas son controladas por estos grupos a su antojo.
La ciudad de Guadalajara es un claro ejemplo, que ha padecido narcobloqueos y enfrentamientos, siendo anteriormente una ciudad pacífica.
El gobierno estadounidense tiene razón en preocuparse, ya que la situación que enfrentamos como sociedad se ha salido de control, reconociendo tristemente que nuestro gobierno no ha podido solo aplicar una solución a este problema.
Laura Hernández lauram_hdez@hotmail.com
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