Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
Confederación Nacional del Trabajo (CNT), organización
sindical anarquista española, fundada en Barcelona en 1910, el principal
sindicato durante buena parte del reinado de Alfonso XIII, así como durante la II República y la Guerra Civil.
La CNT
nació con el objetivo de constituir una fuerza relevante opositora al sindicato
mayoritario, la socialista Unión General de Trabajadores (UGT). Su fundamento
inicial lo halló en el anarcosindicalismo catalán de Solidaridad Obrera, nacido
en 1908.
En el I Congreso de la
CNT (celebrado en 1911, año en el que el sindicato recibió
oficialmente su nombre) ya se convocó una huelga general, motivo por el cual el
sindicato fue declarado ilegal hasta 1914. Desde 1916, la Confederación cambió
su estrategia de actuación respecto a la
UGT: entabló relaciones con este sindicato y ambos llegaron
al acuerdo de convocar conjuntamente la huelga general de 1917.
Los vínculos entre ambas organizaciones se estrecharon y, en
el II Congreso de la CNT
(1919), se formuló la posibilidad de unificar los dos sindicatos para propiciar
la cohesión del proletariado.
En dicho congreso se aprobó la vinculación
provisional de la CNT
a la III
Internacional pero, tras la visita del dirigente Ángel
Pestaña a la
República Socialista Soviética Federada de Rusia (el núcleo
territorial de donde en 1922 surgiría la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), éste
desaconsejó la incorporación, y en 1922 la CNT se apartó definitivamente de aquella
organización.
El fortalecimiento significativo del sindicato anarquista se
produjo a partir de 1918, momento en que la crisis de la industria catalana
impulsó a miles de obreros a afiliarse a la organización.
Con el fin de
contrarrestar la fuerza adquirida por la masa obrera organizada, surgió el
pistolerismo, financiado por los patronos, que sembró la violencia ciudadana y
logró desestabilizar al sindicato. En 1923, tras la implantación de la
dictadura del general Miguel Primo de Rivera, la CNT entró en la clandestinidad.
Desestructurada y
dividida internamente a causa de la presión ejercida por el ala radical de la Federación Anarquista
Ibérica (FAI), constituida en 1927 para incrementar el control anarquista sobre
el sindicato, su actividad durante ese periodo estuvo marcada por la
participación en varias confabulaciones dirigidas a terminar con el régimen.
Federación Anarquista Ibérica (FAI)
Organización anarquista española, constituida en Valencia en
1927 con el objeto de orientar, influir y controlar a la central
anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en contraposición
al sindicalismo neutro defendido por algunos dirigentes de esta última. En los
años finales de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, diversos
organismos y grupos anarquistas (la Unión Anarquista Portuguesa, la Federación Nacional
de Grupos Anarquistas de España y la Federación de Grupos Anarquistas de Lengua
Española en Francia) decidieron coordinarse para crear una vanguardia
revolucionaria del movimiento anarquista con la que lograr la hegemonía en la CNT.
Nació así, en julio
de 1927, la FAI. En
los primeros momentos de la
II República, proclamada en abril de 1931, expresó su
oposición frontal a los intentos de reorganización sindical que pretendían
algunos militantes que firmaron el llamado Manifiesto de los Treinta (entre
quienes cabe citar a Joan Peiró y Ángel Pestaña).
No obstante, la FAI no se dotó de una
consistente estructura organizativa hasta 1937, en plena Guerra Civil, ni
dispuso tampoco de unas bases ideológicas comunes. Formaba un conglomerado de
distintos grupos afines, alguno de los cuales, como el denominado Nosotros,
estaba integrado por Francisco Ascaso, Buenaventura Durruti y Joan García
Oliver entre otros, y se hizo famoso por su lenguaje y sus acciones
insurreccionales.
En general, la
FAI mantuvo una oposición frontal contra las instituciones
republicanas inspirando las sublevaciones de 1932 y 1933. Otros grupos (entre
cuyos miembros destacó Diego Abad de Santillán) se dedicaron al trabajo teórico
sobre cómo habría de ser la futura sociedad anarquista, a través de órganos
como La Revista Blanca
o Tierra y Libertad.
Durante la
Guerra Civil dos miembros de la FAI, García Oliver y Federica
Montseny, se convirtieron en ministros del gobierno presidido por el socialista
Francisco Largo Caballero, y muchos de sus militantes se prestaron a organizar
las milicias para la defensa de la República.
Finalizado
el conflicto en 1939, el largo exilio y la dictadura del general Francisco
Franco acabaron por poner fin a la organización, aunque la CNT logró mantenerse en la
clandestinidad e incluso renacer legalmente, si bien con escasa implantación,
tras el fallecimiento en noviembre de 1975 del dictador.