enviar correo electrónico buzon@periodicoelsur.com Inicio   |   Regionales   |   Deportes   |   Sociales   |   Especiales   |   Oportunidades  |   Fotogalerías   
Página de Inicio del Periódico/Semanario El Sur de Cd. Guzmán
  Ciudad Guzmán, Jalisco, México,
Opinión
México obeso
Redacción Informativo del Sur de Jalisco
buzon@periodicoelsur.com


Jueves 8 de Diciembre del 2011
Imprimir Nota
El sobrepeso y la obesidad son dos graves problemas de salud, que afectan en la actualidad.

La obesidad aumenta de forma alarmante los riesgos de padecer ciertas enfermedades tales como la diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón y condiciones físicas graves.

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que pone en riesgo la salud, además se debe diferenciar el sobrepeso de la obesidad, según el índice de masa corporal, que es la relación de la estatura con el peso, donde el sobrepeso es un aumento entre un 10% y un 20% del peso ideal y la obesidad es un aumento mayor al 20% del peso normal. Actualmente el sobrepeso y obesidad son catalogados como un problema de salud grave, donde México se encuentra con cifras alarmantes y en la posición número dos. Problema que en unos años será la causa de mayor probabilidad de muertes.

“Las personas obesas tienen el doble de riesgo de padecer un accidente cerebro-vascular, como podría ser un infarto cerebral o una hemorragia”. Palabras de una experta en la materia, L     |icenciada en Nutrición, Magdalena Barragán Rodríguez.

La obesidad y el sobrepeso se presentan con el paso del tiempo cuando se ingieren más calorías de las que se queman. La obesidad se clasifica en dos tipos: central o androide y periférica o imoide. La primera es la más grave y puede conllevar importantes complicaciones patológicas. La obesidad central localiza la grasa en el tronco y predispone a sufrir complicaciones metabólicas (especialmente la diabetes tipo 2), la obesidad periférica acumula el depósito de grasa de la cintura para abajo y produce problemas de sobrecarga en las articulaciones.

Existen diferentes tipos de diabetes. La diabetes tipo 1, se presenta con mayor frecuencia en niños y adolescentes por una deficiencia total de la insulina, debido a una destrucción autoimmune de las células productoras de dicha hormona.

Se presenta alrededor del 5% al 10% de los casos y no tiene carácter hereditario, ni de estilos de vida.

La diabetes gestacional, se presenta durante el embarazo en  mujeres con sobrepeso u obesidad, así como con antecedentes familiares.

La diabetes tipo 2, corresponde entre el 90% y 95% de los casos y se caracteriza por una deficiencia en la producción de insulina o por una disminución en su acción.

Tiene influencia genética, además de factores asociados a estilos de vida no saludables, como tener obesidad, una mala alimentación y sedentarismo. Si un niño proviene de una familia en la cual prevalece el sobrepeso o la obesidad, puede estar predispuesto genéticamente a tales trastornos, aunque esto ocurre con mayor frecuencia en hogares donde se ingieren muchos alimentos altos en calorías y se da poca oportunidad para la actividad física.

“La mala alimentación en los niños, es debido al consumo de alimentos con altas concentraciones de azúcar y grasas, pero pocas frutas y verduras. La causa principal del sobrepeso y la obesidad infantil es el desequilibrio entre lo que comen y lo que gastan de energía”.

La falta de supervisión por parte de los padres para controlar raciones y calidad de alimentos es la principal causa del sobrepeso y la obesidad. Es importante dedicarle tiempo a la hora de sentarse a desayunar, comer y cenar. En el ritmo acelerado de nuestras vidas olvidamos que la principal causa de la obesidad infantil es la mala educación alimentaria, dejando que el niño elija según sus gustos, que siempre se inclinan por sabores o muy dulces o muy salados.

Una buena alimentación es variada, rica y entretenida, que aporta los nutrientes necesarios para el organismo en la cantidad y calidad que cada persona requiere.

La Nutrióloga Magdalena Barragán menciona algunas recomendaciones generales; aumentar el consumo de frutas y verduras, leguminosas, cereales integrales y oleaginosas (almendras, nueces, etc.)

Reducir la ingesta total de grasas y sustituir las de origen animal por las vegetales (aceite de olivo, canola, soya, aguacate, etc.) Disminuir la ingesta de azúcares.

Mantener la actividad física en un mínimo de sesenta minutos diarios de intensidad moderada o vigorosa, que sea adecuada para la fase de desarrollo, para controlar el peso puede ser necesario mayor cantidad de ejercicio.

La falta de actividad física es un factor muy común. Hoy en día, los niños realizan poco ejercicio, pasando varias horas al día frente al televisor o a la computadora, debido en parte por el incremento del uso de videojuegos, que reducen la actividad física.

La obesidad es un trastorno metabólico que se observa en todas las edades desde la niñez hasta la ancianidad. Desde hace algunos años, se definió un nuevo concepto llamado síndrome metabólico, el cual incluye un grupo de diversas alteraciones tales como, obesidad central o abdominal, incremento de los triglicéridos, colesterol HDL bajo, hipertensión arterial y elevación de los niveles de glucosa en ayunas. “El síndrome metabólico está considerado como un alto factor de riesgo para la diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovascular.  Numerosos estudios demostraron que el síndrome metabólico está presente en el 30% de los niños obesos. Asimismo, el 90% de los pequeños con obesidad presentan cuando menos uno de los cinco criterios de diagnóstico del síndrome metabólico”.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más grave del siglo XXI. Es de carácter mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano.

El sobrepeso y la obesidad son causas de empobrecimiento porque disminuyen la productividad laboral y provocan grandes e inesperados gastos en salud relacionados con enfermedades crónicas.

La licenciada en Nutrición, Evelyn Montes López cuenta “Los niños con obesidad y sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidad de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2 y trastornos cardiovasculares”.

El riesgo de la mayoría de las enfermedades no transmisibles resultantes de la obesidad depende en parte de la edad de inicio y de la duración de la obesidad. En la infancia y la adolescencia tienen consecuencias para la salud tanto a corto, como a largo plazo.

Los médicos aconsejan que para prevenir la obesidad en los niños es bueno que la dieta sea variada y elástica, reduciendo las grasas de la bollería, pastelería y la comida industrial en general.

En la mayoría de los casos, el sobrepeso y la obesidad se produce por una falla en el balance energético, la energía que se ingiere en los alimentos debe ser igual a la que se gasta en funciones como respirar, pensar, jugar o practicar un deporte; un estilo de vida poco activo se debe a varias razones, una es que la gente pasa muchas horas frente la televisión o frente a la computadora, ya sea por trabajo, tarea ó como pasatiempo. Otro ejemplo es la falta de ejercicio ya que la gente utiliza el automóvil para ir de un lado a otro en vez de caminar. Asimismo, la tecnología y las comodidades modernas han disminuido las exigencias físicas en el trabajo y la casa.

El estilo de vida es el principal factor de la obesidad y el sobrepeso “la elevada disponibilidad de los alimentos que se obtienen en forma sencilla, aunada a la actividad física, nos distancia mucho del individuo de otras épocas que requerían de la caza, pesca y actividades agrícolas para obtener su comida”. Un estilo de vida sedentario también eleva el riesgo de sufrir enfermedades de las arterias coronarias, hipertensión, diabetes, cáncer y otros problemas de salud.

En el paciente obeso aparece una sobrecarga cardiaca que conlleva a un aumento de la resistencia vascular de los pulmones, causando hipertensión pulmonar, agravada sobre todo en las situaciones de ejercicio físico.

La obesidad y el sobrepeso tienden a  ser hereditarios. La información genética también puede afectar la cantidad de grasas que se almacenan en el cuerpo y los lugares en los que acumulan este exceso. Por que las familias comparten hábitos en cuanto a la alimentación y el ejercicio, existe una relación entre los genes y el medio ambiente. Algunos problemas hormonales pueden causar sobrepeso y obesidad, entre ellos el hipotiroidismo (actividad baja de la glándula tiroides), el síndrome de Cushing y el síndrome del ovario poliquístico.

Nuestro medio ambiente no contribuye a que tengamos hábitos saludables. Esto se debe a razones como, la falta de aceras en las colonias y de lugares seguros de recreación. Si no hay unidades deportivas, parques, banquetas y gimnasios económicos, a la gente le resulta difícil hacer ejercicio.

México se encuentra en un proceso de desarrollo y cambios socioculturales acelerados, en gran medida asociados a su creciente incorporación a la comunidad económica internacional. Los niños tampoco se han escapado de los males de la urbanización. Los reducidos espacios de vivienda y los pocos sitios dedicados a la actividad física que se observa en las grandes ciudades, donde se concentra la mayoría de la población, impide que los pequeños practiquen la actividad física indispensable. Cabe señalar que el ambiente de agresividad e inseguridad que se vive en las zonas periféricas urbanas impide que la población practique ejercicio físico en forma sistemática.

“Los horarios de trabajo, no son accesibles para las personas que tienen que trabajar muchas horas y se la pasan de la casa al trabajo y viceversa y no tienen tiempo para hacer ejercicio”.

“Las raciones extragrandes de comida no ayudan para nada, estamos acostumbrados a que nos sirvan porciones enormes en restaurantes, cines, supermercados y hasta en nuestros hogares, en ocasiones estás alcanzan para alimentar a dos o más personas. Algunas personas comen más de lo acostumbrado cuando están aburridas, enojadas o estresadas”. Sin embargo, con el tiempo, comer en exceso conducirá a un aumento de peso y puede ser causa de sobrepeso u obesidad.

Al hacer ejercicio, el niño se fatiga rápidamente porque el corazón late más veces por minuto de lo normal, los pulmones ventilan inadecuadamente y si continúa la actividad, pueden aparecer calambres, dolor por fricción del hígado con las costillas y otras complicaciones.

Para muchos especialistas a nivel mundial, definir la obesidad resulta difícil ya que como se mencionó previamente, hay muchos factores que la causan y varían entre poblaciones.

Es importante saber que es normal que a los cuatro meses de edad se tenga gran cantidad de grasa, que disminuya de forma constante entre los dos y seis años y aumente alrededor de los siete años.

Sin embargo, si un niño es obeso entre los seis meses y siete años de edad, la probabilidad de que sigan siendo obesos en la edad adulta es del 40%. Si un niño es obeso entre los diez y trece años, las probabilidades son 70%. Esto se explica porque las células que almacenan grasa (adipocitos) se multiplican en esta etapa de la vida por lo cual aumenta la posibilidad del niño de ser obeso en la etapa de adulto.

Durante la gestación, la futura mamá aumenta de peso para que el bebé reciba los nutrientes necesarios y se desarrolle normalmente. Después del parto, a algunas mujeres les cuesta trabajo disminuir su masa corporal. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños sean alimentados únicamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. La evidencia científica demuestra que recibir alimentación del pecho materno disminuye el riesgo de obesidad en la edad adulta y que las madres tienen menos riesgo de sufrir sobrepeso luego del embarazo.

Sin duda, el ejercicio es vital en cualquier etapa del ser humano; la circulación mejora, el cuerpo se oxigena, hay mayor flexibilidad y capacidad de aprender, por ello, esta práctica no debe faltar en uno de los momentos más importantes de la mujer: El embarazo.

Se recomienda que las mujeres embarazadas realicen ejercicio ligero todos los días, como nadar, hacer yoga o caminar, los cuales pueden practicar aún días antes de que den a luz. En contraste, deben evitar todos los deportes de alto impacto, como aeróbics, voleibol, patinaje, pesas y tenis.

La técnica favorita de las futuras madres es el yoga, ya que a través de ésta se relajan; liberan el estrés, mejoran su circulación y se siente con más alegría y optimismo, los cuales comparten con su bebé.

Los expertos en salud señalan, que las mujeres con obesidad o sobrepeso suelen tener bebés más grandes y rellenitos, los cuales pueden desarrollar, a corto y mediano plazo, mayores problemas de salud.

De ahí la importancia que durante toda la etapa de la vida se tenga un control de peso, para que cuando una mujer decida embarazarse esté sana y en consecuencia su bebé también.

Existen cada vez más evidencias que el metabolismo futuro de un niño puede estar influenciado por el ambiente en que se desarrolla en el útero.

En consecuencia, los bebés que son relativamente pesados para su tamaño, tienen más probabilidades de ser obesos en el futuro. Por ende, la alimentación, el estado de ánimo y el peso son determinantes para el desarrollo físico y mental del ser humano.

Algunas cifras alarmantes hablan de que al menos 20% de los mexicanos menores de 10 años presenta sobrepeso u obesidad, lo que resulta más grave, incluso, si se considera que los niños y adolescentes con sobrepeso tienen 70% de probabilidades de mantenerse obesos en la edad adulta.

Uno de cada 4 a 5 niños es obeso, mientras que uno de cada 3 está en riesgo de serlo.

Los niños que son obesos a la edad de 6 años tienen un 27% de probabilidad de ser obesos cuando sean adultos.

Los niños que son obesos a los 12 años, esta probabilidad aumenta al 75%.

Uno de cada diez niños es obeso al llegar a los 10 años.

Un niño obeso tiene 12.6 más probabilidades de tener diabetes mellitus y 9 veces más probabilidades de ser hipertenso a edad temprana que niños no obesos.

43% de los que se ubican entre los 3 y nueve años también la padecerán más adelante.

86% de quienes llegaron a la pubertad en esa condición, tienen una alta probabilidad de mantenerse así el resto de su vida.

Los niños con 15% de sobrepeso tienen alteraciones ortopédicas, dificultad para estar erguidos, alteraciones de alineación de columna y extremidades debido al enorme depósito de grasa abdominal.

En la pubertad, con 20% de sobrepeso, hay restricción pulmonar, disminuye la movilidad diafragmática, la ventilación es superficial y la oxigenación menor.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 60% de las defunciones en el mundo se deben a padecimientos crónicos. Cada año, mueren al menos:

2,6 millones de personas como consecuencia de su sobrepeso u obesidad.
4,4 millones de personas como resultado de niveles de colesterol elevados.
7,1 millones de personas como resultado de una tensión arterial elevada.

Estas cifras nos muestran que estamos viviendo un grave problema de salud en nuestro país, pero no por ello debemos desalentarnos, al contrario este es un buen momento para hacer un acto de conciencia y empezar a tomar las medidas necesarias para salir de esta situación.

Por eso, padres de familia, maestros, medios de comunicación, gobierno y empresas debemos trabajar juntos por una sociedad más sana.

Por: Vanessa Abigail López Peña.
arriba Arriba
Columnas Anteriores »
Acerca del Semanario El SUR | Directorio | Contáctenos |Aviso legal | ©2005-2011 Todos los Derechos Reservados.
Ciudad Guzmán, municipio de Zapotlán El Grande, Jalisco, México. Dudas y comentarios: buzon@periodicoelsur.com
Las marcas comerciales, nombres comerciales, nombres de productos y logotipos de terceros incluidos en este sitio web pueden ser marcas comerciales o marcas comerciales registradas de sus respectivos propietarios.
Resolución mínima de 800x600 píxeles. ¡Actualizar Navegador/Browser! Esta página se visualiza mejor en:
Internet Explorer 6+(6+) ' Netscape 8+(8+) 'Opera(8+) ' Mozilla ' FireFox ' Flash