¿Lencho?, Lencho murió hace mucho.
Oye tú
Sabina, Vete a ver si viene a la
esquina, aquí con chencha, luego lueguito, aquí nomás...
A no ser que este con su abuela, cuando no
está aquí está allá...
Ve dile que lo buscan.
Yo le dije clarito cuando se iba a casar, esa
mujer no te conviene, esa mujer te va a matar. El decía que con que ella lo
quisiera se conformaba. A que mi hijo, así era de menso, que Dios lo tenga en
su gloria.
Se fue
secando, probresito, yo le empecé a notar su cara chupada y los ojos hundidos,
me dijo que andaba crudo. Si yo sabía que entonces ya no tomaba, cómo le iba a
creer.
-Ha de ser otra piruja, de esas con las que
sabes andar
-No madre, esta es diferente, ella me quiere
-¿Y tus hijos, y esa pobre mujer?. Allá estaba
sentada con sus dos chiquillos, esperándote, a mi me dan mucha lástima las
criaturitas, ¿pa´qué pues echan al mundo criaturas si no las van a atender?,
vuélvete con tu mujer Lorenzo, hazlo por los niños
- ella no es mi mujer, ni yo soy de ella,
cuando la conocí ya traía su milagrito, y hasta usted le han contando con
cuanto fulano anduvo antes ¿no? , ¿por qué se pone de parte de ella?
- Porque es madre, como yo. Tu ansina la
aceptaste, pos´ntonces no la desprecies ...
-yo no la quería, usted más que nadie lo sabe,
cuando se fue la Lupe lo mismo me dio, igual hubiese sido otra.
Esta es
diferente, madre, nos queremos, no me niegue su bendición.
Esa es su silla y sus espuelas, por ahí anda.
El otro día me dijo que necesitaba llevar su caballo con el herrero, capaza que
se puso a tomar con él, de que la agarran esos dos, se amanecen. Ya le dije que
ese muchacho es más chico que él, un día lo va a comprometer por andar con sus
lefiadas. Cuando no andan de pleito con otros borrachos, andan de enamorados;
el muchacho qué, es soltero, pero este baquetón. No entiende. Por ahí viene,
ahora lo vera. Ya es tarde, ni el día que murió llegó tan tarde. Por ahí se
oyen los perros ladrar, señal que por ahí viene.
Allá puso su equipal, junto al limón que da a
la ventana de mi cuarto. Ya no se volvió a levantar, ahí dormía. Lo oía entre
la noche llamarla con quejidos largos, como arrastrando las palabras para
formar una soga larga que la pudiera
alcanzar. En el día no hablaba, ni ruido
hacía, así fue hasta que murió. Luego volvió a ser el mismo borracho enamorado
y pleitista de siempre. Cuando lo enterraron, al siguiente día dicen que lo
vieron salir bien borracho de la cantina de
chencho, que fue a buscar a la muñeca y que con ella se amaneció. Cuando
llegó a la casa lo regañé; uno de luto por él, y él de parranda con las
pirujas. Si quiera hubieras esperado a que pasara el novenario, le dije. Siete
de los nueve días del novenario llegó bien borracho a los rosarios. Uno como
madre qué más quisiera, pero vea usted.
Por ahí
ha de venir, así es él, le gusta hacer esperar a la gente.
-Madre perdóneme, verdad de dios que usted
tenía razón...
- ya
estas muerto mi´jo ......
-No me niegue madre....
- usted
ya no es de este mundo, entienda
-¡Cómo cabrones no!, ¿por tan poquita cosa me
va a correr también usted?...
-Mire mi´jo, a usted se le acabó el pabilo, se
le apagó su luz, esa que le da a uno dios mientras está vivo; no reniegue, descanse en paz...
- . ¡Madre!, tráigame una botella y unos
faros. Que descansar en paz ni que la chingada, voy a velar la vida hasta que
me vuelva a amanecer....
La mujer por ahí anda, como él está muerto
pos... ella se aprovecha, ni quien la culpe; ya muerto uno no es lo mismo,
Lencho lo sabe. Santo remedio. Paró de sufrir mi´jo por esa sinvergüenza. La
otra agarró su camino con todo y sus criaturas, eso si le pesa a Lencho, pero
ya se acostumbrará. La Lupe, ni al velorio se paró.
Ahora
si se está tardando, ha de venir midiendo las calles bien tomado, le digo, él
en la parranda y uno aquí preocupada.
Aquí le traigo estas flores madre, ha de
perdonar que no viniera antes, pero ando muy apurado con mis cosas. Ayer
regrese de la frontera, los gringos se están poniendo muy bravos, ya no es
igual que antes, apenas nos trajimos veinte mil dólares mi compadre y yo. Ya
les dejé a la María y a los chamacos sus centavos. No me quisiera volver
pas´tras, me tienen el rancho muy descuidado, pero ya nos cargaron de vuelta,
salimos el sábado. Écheme su bendición, no vaya a ser la de malas.
Pobre Lencho, donde se fue a morir, debajo del limón, en su casa, y sentadito en
su equipal. Él pensó que en eso de torear las balas iba a quedar, y no. Sea por
dios.
Si madre, me la traje de San Luis Rió Colorado
Sonora, se llama Lorena. Delgadita, bonita, acaba de cumplir dieciocho años...
qué me iba a imaginar yo, así no más me tropecé con sus ojos, será el destino,
yo que sé...usted ha de saber más de esto.
Compréndame madre, no es un capricho...yo me entiendo con la María.
Ahí está afuera, en la camioneta, se me hace
falta de respeto traérsela sin arreglar primero las cosas. Luego la va a
conocer. Aquí le dejo este Cristo que le compre en Nogales Sonora, y unas
velas, écheme su bendición.
Le hizo daño el dinero, cuando comenzó a
trabajar en eso le dije que no me gustaba, pero era atrabancado y le gustó ese
argüende. Yo se lo encomendé al señor del trueno, y me lo cuido... hasta que la
vieja esa me lo enredo. Necesitaba haberle pedido al diablo que me lo cuidará...
Ya dejé a la María , se quedó con el rancho y
el dinero del banco. No le hace. Mire amá esta es Lorena, aquí se la traigo pa´
que nos eche su bendición, en dos meses nos casamos. Ya le mande hacer su
gavetita, con capillita y todo, de puro mármol rosado, pa´ que el día que me
case usted también esté de fiesta, no más salimos de misa y nos venimos con el
mariachi pa´cá.
Ni un rosario me rezó, tampoco se casó.
Ahí está, ¿no le dije?, bien borracho. Los
perros le ladraban al eco de sus espuelas flojas y a su sombra en las
paredes, ¿quién más podía ser?.
Allá viene, espantándose los perros con el
sombrero. Aquí hasta los chuchos se han acostumbrado a los muertos, les ladran
como si los pudieran morder. Allá viene, ¿no lo ve?... A todo esto, ¿pa´qué busca usted a Lencho?,
si se puede saber. Por el uniforme se
nota que es gente del gobierno, soldado, guacho como les decimos por acá, sin
ofender. Oficial ¿verdad?. No me diga que es de los que ayer chocaron su
helicóptero contra las torres de alta tensión...entonces no sabe, más bien no
se acostumbra, como Lencho...
Una no deja de ser madre ni después de muerta,
y algunos ni así se les quita lo
sinvergüenza, pero eso de la ley y el deber, pos eso si no lo entiendo. ¡Ah que
muchachos estos!. Total, sirve de que
los dos se convencen de lo que ya deberían saber, no es fácil, pero es cosa de
acostumbrarse .