Sin duda en esta ocasión el cotorreo y la
burla lo dejamos para otro momento, la reflexión la compartimos para todos
aquellos que creen que en la hoja eso de criticar es nada mas por joder. Les
contaré un cuento: En el '85 solo
contaba con 18 años y un trabajo en los barrios de Sayula, en la organización
de los grupos de reflexión y las posibles alternativas para contrarrestar la
crisis económica: cooperativas de autoconsumo, cooperativas de producción,
medicina alternativa, análisis de la realidad y una investigación parroquial,
así es como el 19 de septiembre en la mañana después de la 7 nos sorprende el
temblor, en Sayula no pasa gran cosa cuarteadoras en el templo parroquial pero ninguna victima.
En CD. Guzmán, San Andrés Ixtlán y Gómez Farias las cosas son distintas, la
desgracia como siempre se enseñorea en los mas pobres, el gobierno como siempre
se hace pendejo, pero el dolor no es ajeno, son nuestros hermanos los que
sufren, se necesita trabajo y organización, y quienes están dispuestos a
participar, pocos como siempre, los hipócritas esos que ahora nos hablan de
justicia y de honestidad nunca los vi en la chinga. Así inicia un movimiento de
vivienda y trabajo por la dignidad. Como siempre se invita a todos en primer
lugar a los que quedaron sin casa, la diócesis se hace cargo los curas en su
gran mayoría se meten a la talacha y llega la solidaridad del mundo.
En Sayula llega también la ayuda, la
hermandad se presenta para darle respuesta a la necesidad de vivienda de 27
familias que en junio del ´87 comienzan su aventura por defenderse del egoísmo,
¿se logro? A 22 años del inicio de la solidaridad popular los frutos son
pequeños los que ahora tienen su casa pocos siguen con la conciencia solidaria,
muchos claudicaron y ahora son los mismos cobardes convenencieros como antes,
cuando no tenían su casa. Pero el compromiso con los muertos de ese temblor
sigue en algunos de nosotros.
Mi saludo es para el grupo Cristo Rey, del
cual yo formé parte y al que con todas mis fuerzas acompañe para que ahora
gocen de una vivienda digna y propia, saludo también a mis hermanos del grupo
de la colonia Alameda o la MTA, que a pesar de todo ahí están.
19 de septiembre debe ser para todos
nosotros el principio y el fin; el principio de cambio, de ser solidarios,
humanistas, defensores de la vida y la ecología, y el fin de la hipocresía, de la injusticia y
el olvido… tal vez todos tengamos que padecer otro temblor para entender que
los que tienen el poder y el dinero, nos están jodiendo la vida y los
defendemos con nuestra apatía.
Salud para mi amiga Lourdes Estrada Nava,
quien igual que yo soñó en un futuro mas digno para 27 familias, y aun sigue en
el sueño de una tierra nueva, con una mujer nueva y un hombre nuevo.
Levántense
todos… también nuestros muertos!!!